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Las armas nucleares

Biden y la política de ‘No primer uso’: una oportunidad que hay que aprovechar

by Emily Enright

El presidente Obama la consideró, y en su papel de vicepresidente, Joe Biden abogó por ella. ¿Se comprometerá el gobierno de Biden a una política de “No primer uso”?

¿Qué es la política de “no primer uso”?

La política de “no primer uso” (NFU por su nombre en inglés) es un compromiso de no utilizar nunca las armas nucleares en primera instancia en un conflicto. Un compromiso NFU significa que un país se compromete a no lanzar nunca un ataque nuclear preventivo o a ser el primero en escalar un conflicto militar convencional a uno nuclear. Quienes están a favor de la política de “no primer uso” sostienen que si cada estado nuclear acordara y cumpliera los compromisos de NFU, el riesgo de que se utilizaran las armas nucleares en cualquier contexto, se reduciría en gran medida. Además, los compromisos de NFU afirmarían y reforzarían el antiguo “tabú” contra el uso de las armas nucleares y ayudarían a los Estados a reducir su dependencia en las armas nucleares para su seguridad, un paso decisivo hacia el desarme.

La mayoría de los estados nucleares han resistido los llamamientos de adoptar un compromiso de NFU, pero éste puede ofrecer muchos beneficios. Primero y principal, la política de “No primer uso” ayuda a reducir el riesgo nuclear. Si bien muchos argumentan que un compromiso transparente de NFU les indica a los adversarios lo que pueden hacer “para salirse con la suya” antes de arriesgarse a un ataque nuclear (ignorando la enorme falta de proporción de una respuesta nuclear a una agresión no nuclear), de hecho una idea más clara del umbral de un país para el uso nuclear reduciría el riesgo de una peligrosa falta de comunicación y percepción que podría resultar en una escalada involuntaria del conflicto. La estabilidad en una crisis también se ve reforzada porque los aliados y los adversarios comprenden mejor los comportamientos y las respuestas de los países que tienen política de NFU. Esta previsibilidad generada por un compromiso de NFU es vital y puede reforzar la confianza o al menos facilitar una comunicación más franca. También podrían reducirse los accidentes y cuasi accidentes, ya que los miembros de la clase dirigente del país nuclear pueden predecir mejor el proceso de toma de decisiones del líder de su nación, y el de los líderes de otros países.

rocket launch

In 1995, una sonda científica lanzada desde la costa de Noruega, fue confundida inicialmente por un misil nuclear lanzado de un submarino. Las fuerzas nucleares rusas se pusieron en alerta máxima y el presidente Yeltsin activó su maletín nuclear. Al final, se determinó que no se había iniciado un ataque nuclear a gran escala y no hubo represalia por parte de las fuerzas nucleares rusas. Este incidente demostró el riesgo de una guerra nuclear accidental, inclusive en un momento de mínima tensión entre los EE.UU. y Rusia.

NASA

Formular una política de NFU también podría ser un primer paso hacia reducir la dependencia en armas nucleares, ya que dicha política de NFU afirma y señala la capacidad del estado de lidiar con todas las amenazas no nucleares con sus armas convencionales y otras capacidades no nucleares.

El presidente Biden y la política de no primer uso

En su Revisión de la postura nuclear de 2010 y nuevamente de manera informal en 2016, el presidente Obama consideró entrar en un compromiso de NFU como parte de su compromiso con el desarme nuclear y la reducción de la dependencia en las armas nucleares para la protección de los Estados Unidos. En 2017 el entonces vicepresidente Joe Biden parecía abogar firmemente por hacer el compromiso de NFU, al indicar que “se sentía confiado en que podemos disuadir y defendernos a nosotros y a nuestros aliados de amenazas nucleares por otros medios”. Como presidente, sin embargo, Biden aún no ha comentado sobre la política de NFU ni se ha comprometido a ponerla en práctica.

El presidente Biden afirma su respaldo por la política de no primer uso.

Durante su campaña, Joe Biden responde preguntas sobre las armas nucleares y la política de no primer uso.  

Históricamente, los líderes norteamericanos han protegido la opción de utilizar armas nucleares primero, particularmente durante períodos cuando las relaciones entre los Estados Unidos y sus adversarios eran turbulentas. Según sus argumentos, la política de NFU limita las opciones de los Estados Unidos durante un conflicto (o inmediatamente antes de que se suscite uno), lo que podría prevenir una victoria temprana y decisiva.

Los líderes que favorecen mantener esta opción sugieren, ocasionalmente, que la política de NFU podría socavar las promesas de protección que los Estados Unidos les han hecho a sus aliados, particularmente la OTAN, el Japón, Corea del Sur y Australia, mediante el uso de su propio arsenal nuclear. Quienes abogan por estos acuerdos de “disuasión ampliada” o “paraguas nuclear” han expresado su preocupación por el hecho de que socavarlos mediante un compromiso de NFU podría incitar a los aliados a desarrollar sus propias armas nucleares.

man watches TV broadcast with image of a missile

El 10 de octubre de 2020, Corea del Norte, que posee armas nucleares, llevó a cabo un enorme desfile militar. Las imágenes televisivas mostraron el último y más avanzado armamento de Pyongyang.

Getty Images

Estados Unidos decidiría lanzar un primer ataque nuclear, dados los riesgos que esto conllevaría y las implicaciones que acarrearía, y considerando el poderío de las fuerzas militares convencionales de los Estados Unidos. Estados Unidos ya se ha comprometido a no lanzar armas nucleares en primera instancia contra la mayoría de los países que no tienen armas nucleares, lo cual deja solamente ocho posibles blancos. De estos, solo Corea del Norte se identifica regularmente como la razón por la cual Estados Unidos no puede declarar una política de no primer uso. Pues entonces, ¿debería EE.UU. retener la opción de primer uso para disuadir a Corea del Norte?

Esto no debería ser necesario. Estados Unidos y Corea del Sur tienen una gran superioridad militar convencional en la región, que debería ser más que suficiente para disuadir la beligerancia de Corea del Norte. Además, un ataque nuclear en respuesta a una agresión militar convencional sería extremadamente desproporcionado bajo cualquier circunstancia, y podría tener consecuencias humanitarias catastróficas e intolerables. De hecho, la persistente amenaza de un ataque nuclear fue un factor determinante en la decisión de Corea del Norte de adquirir armas nucleares en primer lugar. Esta amenaza podría animar a otros actores, como Irán, a buscar sus propias armas nucleares para disuadir a los Estados Unidos, socavando aún más la seguridad internacional y el régimen mundial de no proliferación. Mantener la opción de primer ataque nuclear en la política de los Estados Unidos, por tanto, ofrece pocos beneficios y es muy costosa.

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Si el presidente Joe Biden espera iniciar un movimiento hacia una política de NFU durante su gobierno, debería empezar a dar señales de ello ahora mismo. Ha llegado el momento de cambiar la política; Estados Unidos continúa manteniendo una asombrosa superioridad en términos de capacidad convencional y otras no nucleares, y el gobierno de Biden parece decidido a reafirmar la presencia diplomática de Estados Unidos como un actor responsable con una visión global. Además, si el presidente expresa sus ideas con antelación, podría asegurar a sus aliados en Europa y Asia que Estados Unidos sigue comprometido con su seguridad en una época en la que las amenazas y la competencia se intensifican y diversifican. Con el aumento de la influencia de Rusia, particularmente en el área de la información, y a medida que crece la confianza de una  China cada vez más beligerante, es razonable la preocupación de los aliados de que no se dé prioridad a sus necesidades. Indicar un cambio en la política con antelación le permitirá al presidente Biden dejar en claro que una política de no primer uso no socavará el “paraguas nuclear” de los Estados Unidos; tranquilizar a los aliados de que EE.UU. continúa comprometido con sus obligaciones como miembro de la OTAN y parte interesada en el Asia-Pacífico; y preparar el terreno para una mejor colaboración para mantener la seguridad y confianza de aliados claves como el Japón y el Reino Unido.

Como legado duradero, especialmente uno que distinga al presidente Biden de sus predecesores, comprometerse a una política de NFU sería una excelente decisión. Es una medida que requerirá valor de convicción y un profundo compromiso con la transparencia y el progreso en la política nuclear, pero una que nunca ha sido más importante.

Este artículo fue producido en colaboración con el Consejo Británico-Estadounidense de Información sobre Seguridad (BASIC por su nombre en inglés). BASIC conecta gobiernos, líderes influyentes, y expertos para diseñar propuestas creíbles para desarrollar confianza internacional, reducir el riesgo del uso de armas nucleares y avanzar en el desarme nuclear.

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