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Las armas nucleares

La Ley de compensación por exposición a la radiación está por expirar

by Phil Harrison
July 26, 2021

El activista Navajo Phil Harrison viene luchando por justicia para sus parientes desde hace más de 40 años. Esta es su historia.

Mi nombre es Phil Harrison. Soy un miembro reconocido de la Nación Navajo y un ex trabajador de remediación del Departamento de Energía. Nací en Farmington, Nuevo México en 1950. Pasé mis años de la primera infancia durante el auge del uranio en Cove, Arizona. Cove está ubicada en el noreste de Arizona, limitada por el sur por Beautiful Mountain y Carrizo Mountain por el norte.

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Phil Harrison, a la izquierda, ayuda a un ex minero a llenar el formulario de demanda a través de la Ley de compensación por la exposición a la radiación.

Mary F. Calvert

Vivíamos a un cuarto de milla (0.4 km) del campamento minero Kerr McGee, donde todos los hombres se reunían para ir al trabajo, y desde donde los transportaban en camión a las montañas. Mi padre, Phillip Harrison Sr., era un minero de uranio subterráneo y un asistente en las prospecciones. Buscaba lugares de donde se podía extraer uranio. Empezó a trabajar como minero de uranio en Cove, Arizona, y terminó su carrera de minero en Gateway, Colorado. Se le diagnosticó cáncer de pulmón y falleció en enero de 1971 a la edad de 44 años.

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Minería de uranio subterráneo en Colorado.

Bill Gillette via National Archives (543775)

La comunidad de Cove era muy activa, y muchas familias acamparon y establecieron su residencia cerca de las minas. Había un puesto comercial y una escuela primaria diurna. Ahí empecé la escuela y todavía recuerdo a los conductores de los autobuses. Otros miembros de la familia se dedicaban a la agricultura, y las tierras de cultivo se regaban con la escorrentía de las montañas.

El auge comenzó en la década de 1950 y para 1966 ya había disminuido. El mineral de uranio se transportaba en camión desde la montaña hasta Monticello, Utah para ser procesado. Más tarde, la Corporación Vanadium de los EE.UU. construyó una planta en Shiprock, Nuevo México. Hacia finales de 1966, todos los trabajadores de uranio se habían mudado al suroeste de Utah y Colorado, área conocida como la meseta de Colorado. A los mineros nunca se les informó del peligro de la minería de uranio y de las consecuencias mortales de la exposición a la radiación.

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Un área de desechos mineros, en una planta procesadora de uranio en el suroeste de los Estados Unidos, 1975.

US Department of Energy/Smith Collection/Gado/Getty Images

Efectos adversos a la salud de los trabajadores de uranio

La minería y el procesamiento de uranio empezaron a disminuir hacia 1971, y muchos ex trabajadores del uranio empezaron a sufrir de enfermedades pulmonares. El Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo realizaron estudios de su salud sin su consentimiento. En los estudios se incluyó a 740 trabajadores de uranio Navajos. Estos estudios incluyeron el diagnóstico de enfermedad pulmonar de los mineros y la fecha de su muerte. Los mineros aún con vida tenían que pasar por un proceso para obtener los datos relacionados con su propio estudio. Esta información puede usarse como evidencia para recibir compensación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

En búsqueda de justicia

A mediados de la década de los 70, el Capítulo Red Valley de la Nación Navajo empezó a hablar de la difícil situación de los ex mineros de uranio durante sus reuniones comunitarias mensuales. El ex minero Frank Smith Sr., dijo que los empleados que habían trabajado en las minas de uranio estaban padeciendo enfermedades y muriéndose, y se abordó por primera vez la negligencia del gobierno federal. El capítulo Red Valley decidió formar un comité de base para abordar los daños y la compensación para los mineros de uranio enfermos. Al momento, varios mineros ya habían muerto de cáncer de pulmón y otras complicaciones respiratorias.

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Albert Jackson cava una fosa para su padrastro, que era un minero en Red Valley y que perdió su batalla contra el cáncer de pulmón.

Gail Fisher/Los Angeles Times via Getty Images

El Capítulo Red Valley decidió presentar una demanda por daños. El gobierno de la Nación Navajo tomó cartas en el asunto y le pidió al ex Secretario del Interior de los Estados Unidos, Stewart Udall, que fuera su abogado. Pues así se conformó el primer comité de base para abogar por una compensación para los ex trabajadores de uranio y las víctimas de las pruebas nucleares conocidos como “los de viento abajo”. Este comité era el único grupo que representaba a todos los veteranos de la Guerra Fría en los Estados Unidos.

El camino hacia la compensación

El Comité Navajo de víctimas de la radiación del uranio (NURVC por su nombre en inglés) comienza a trabajar con abogados para crear el primer programa de compensación establecido por el Congreso en octubre, 1990, la Ley de compensación por exposición a la radiación (RECA, por su nombre en inglés.) Se llevaron a cabo varias reuniones públicas para informar a los trabajadores de uranio y a las familias afectadas que el gobierno de los Estados Unidos era responsable por los daños causados. Finalmente, después de 40 años, se estableció un programa de compensación administrado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Lamentablemente, la compensación era solamente para los mineros de uranio subterráneo. Otros trabajadores de uranio, tales como los que operaban las plantas procesadoras, no estaban incluidos.

Una posible expansión del Programa de compensación por la exposición a la radiación.

Por esta razón, el Comité Navajo de víctimas de la radiación del uranio (NURVC) procuró aprobar una enmienda a la RECA que incluyera otras categorías de empleados y aquellos conocidos como “los de viento abajo”. Alrededor de 1995 se redactó una serie de cambios. En 1996, la Nación Navajo contrató al abogado E. Cooper Brown. El Sr. Brown era un conocido experto en el área de víctimas de la radiación, ya que había trabajado para los veteranos atómicos y los marshaleses. Con su ayuda, pudimos enmendar la legislación de 1990, y el presidente Bush promulgó la ley en julio de 2000. Lamentablemente, el Sr. E. Cooper Brown falleció en agosto, 2019. Él fue un verdadero hermano y un amigo de la Nación Navajo. Lo echamos muchos de menos, ya que necesitamos ayuda con asuntos legales.

A pesar de que la ley se enmendó, no se incluyeron todos los cambios que queríamos, y quedamos decepcionados. El NURVC, una vez más, hizo un intento y en RECA 2000 presentó cambios que no se habían incluido antes, los cuales se llevaron frente al Congreso en 2009. Uno de los cambios daba cobertura a los trabajadores de uranio que se habían desempeñado en sus cargos de 1972 a 1990, conocidos también como los empleados post 1971.

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Conclusión

La enmienda a la Ley de compensación por exposición a la radiación de 2021 está ahora pendiente en el Congreso. Los cambios recomendados beneficiarán a muchos ex trabajadores y a sus familias, con toda seguridad. Hoy en día tenemos varios grupos de trabajo que trabajan directamente con el personal del Congreso y que participan constantemente en reuniones semanales para actualizarnos sobre los últimos acontecimientos.

El legado de la minería de uranio y la exposición a la radiación han costado muchas vidas. Los familiares están devastados y aún lloran a sus seres queridos. Me siento orgulloso de haber sacrificado muchos años para abogar por los Navajo y haber sido su voz. Agradezco a todos aquellos que han ayudado a nuestro grupo en la creación de los programas de compensación pasados. Nuestro grupo también inició y promovió la limpieza de estructuras contaminadas, fuentes de agua y minas de uranio abandonadas. Durante años hemos presentado testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos en Washington, DC. Aún no he terminado mi trabajo, incluso después de 43 años. Espero con ansias la aprobación de la más reciente enmienda a la RECA, que está pendiente en Washington, DC.

Phil Harrison es asesor principal del Comité Navajo de víctimas de la radiación del uranio.

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