¿QUIÉN ES OUTRIDER?

Outrider cree que los desafíos globales que enfrentamos juntos deben resolverse trabajando juntos.

Entre las mayores amenazas para el futuro de la humanidad se encuentran las armas nucleares y el cambio climático global. Outrider hace la audaz afirmación de que ambas amenazas pueden superarse, y no solo por los hacedores políticos, sino también por las personas con las herramientas adecuadas e inspiración.

Las armas nucleares

¿Los Estados Unidos siguen siendo una gran potencia?

by Ambassador Bonnie Jenkins

El gobierno de los Estados Unidos ha comenzado, recientemente a utilizar otra vez el término “Políticas de las grandes potencias” en gran parte de sus debates sobre políticas. Pero ¿es que Estados Unidos es una gran potencia? Y, ¿qué significa ser una gran potencia?

En los últimos tres años, los Estados Unidos no han demostrado liderazgo en ninguno de los tres problemas mundiales más importantes: las enfermedades infecciosas, el cambio climático y la no-proliferación nuclear. Se retiró del Acuerdo Climático de París, el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por su nombre en inglés), el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, han retrocedido en temas relacionados con los derechos humanos, han creado un desastre migratorio e incluso han tratado de destruir nuestra protección de la vida silvestre. Y la lista no acaba allí. Lo que es todavía más desconcertante es que estos son problemas globales fundamentales que los gobiernos deben encarar cooperativamente. Sin embargo, Estados Unidos no ha trabajado con nuestros aliados y no ha demostrado liderazgo o presentado una estrategia para encontrar maneras de abordar estas amenazas. Los líderes de los Estados Unidos frecuentemente han criticado a los científicos y a los funcionarios de carrera del gobierno que tienen las destrezas y la experiencia para combatir estos problemas.

Group of Iranian officials sit at a table

Abbas Araghchi, diputado político del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán presta atención durante una reunión de la Comisión Mixta del Plan de Acción Integral Conjunta (JCPOA) a la que asistieron China, Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido e Irán el 28 de junio, 2019, en el Palacio Coburg en Viena, Austria. Los Estados Unidos no estuvieron presentes, ya que se retiraron del JCPOA en mayo de 2018.

ALEX HALADA/AFP via Getty Images

En los últimos meses, la respuesta de los Estados Unidos a la pandemia por COVID-19 ha sido un rotundo fracaso. El país ha sido testigo de enormes manifestaciones contra el racismo y la discriminación que han atormentado a los afroamericanos por años. Estados Unidos se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en medio de la pandemia por el COVID-19 y se retiró del Tratado de Cielos Abiertos, el cual, a pesar de sus problemas, todavía continúa siendo una plataforma para generar confianza entre las partes.

group of protestors with Black Lives Matter signs

Los manifestantes continúan marchando en las calles en los Estados Unidos y el mundo luego de la muerte de George Floyd a manos del oficial de policía de raza blanca Dereck Chauvin. El oficial Chauvin puso la rodilla en el cuello de George Floyd durante su arresto, al tiempo que alegaba que no podía respirar. Los manifestantes exigen se le ponga fin a la brutalidad policial perpetrada a las personas de color. Muchos llevan máscaras protectoras y practican el distanciamiento social debido a la pandemia del Coronavirus. Esta manifestación en particular, que tuvo lugar en Nueva York el 7 de junio, 2020, propuso un plan para el cambio e hizo un llamado a los legisladores neoyorquinos y a los miembros del Congreso a ponerle fin a la matanza de afroamericanos a manos de las mismas instituciones encargadas de protegerlos. Este plan es una plataforma de normas para reformar estatutos y reglamentos que han fracasado y para comenzar a transformar a nuestra sociedad en una más decente y justa. El plan incluye la Ley No Puedo Respirar, la Ley del Muro Azul, la revocación del estatuto 50-A y reformas educativas y en el sector de la vivienda.

Ira L. Black/Corbis via Getty Images

Tradicionalmente, una nación que se considera una gran potencia tiene “un poderío militar y económico excepcional, y consecuentemente, desempeña un papel importante, y frecuentemente decisivo, en los asuntos internacionales.” Pero el panorama actual y los problemas que nos preocupan han evolucionado. El poderío militar y económico no deberían ser la mejor medida de “grandeza”. Destacaría que un país es también una gran potencia cuando es un ejemplo que otros quieren seguir y emular. Una gran potencia aborda los problemas actuales y es un líder al hacerlo. Una gran potencia impulsa a la comunidad internacional a dirigir su atención a los asuntos de importancia para el panorama mundial. Esto significaría ser el líder en temas de no- proliferación nuclear, cambio climático, enfermedades infeccionas, derechos humanos, etc.

world leaders pose for family photo

Líderes del mundo asisten a la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, D.C. Los Estados Unidos fueron la sede de la cuarta y última cumbre de una serie de reuniones para destacar los logros alcanzados y acordar nuevos compromisos para reducir los peligros del terrorismo nuclear.

Alex Wong/Getty Images

Los Estados Unidos tuvo estatus de gran potencia militar y económica durante décadas. EE.UU. utilizó su poderío para influenciar los procesos de toma de decisiones haciendo uso de su poder militar, mientras que al mismo tiempo también utilizaba la diplomacia y la cooperación internacional. La comunidad internacional tenía una percepción favorable de los Estados Unidos porque, por lo general, cumplía con los tratados y era un líder en las instituciones internacionales. Además, los Estados Unidos ocupaban posiciones de liderazgo en la OTAN y otros organismos multilaterales. Ser un líder también implica dar un paso al frente cuando hay necesidad, como cuando EE.UU. envió tropas para ayudar a encarar la crisis causada por el brote de ébola en África Oriental.

NATO ships sail together

Barcos de las naciones que participan en las Operaciones Bálticas, un ejercicio de la OTAN, navegan en formación en el Mar Báltico el 8 de junio, 2020. Los barcos en la foto son de la real armada de Canadá, la armada alemana, la armada noruega y la armada estadounidense. El ejercicio Operaciones Bálticas es uno de los mayores ejercicios del norte de Europa y mejora la flexibilidad e interoperabilidad entre las naciones aliadas y asociadas.

U.S. Navy Photo by Kyle Steckler

Ahora Estados Unidos se está retrayendo. Las medidas que ha tomado Estados Unidos en los últimos años son difíciles de comprender. En el momento que vivimos, cabe preguntarse si EE.UU. está buscando, deliberadamente, una manera de renunciar a su estatus como potencia mundial de larga data. Estados Unidos ha actuado como si no quisiera ser un líder mundial, mucho menos una potencia mundial. Durante los últimos años, ha adoptado una política de “Estados Unidos primero”, lo que en realidad significa “Estados Unidos solo”. Adherirse a la noción de Estados Unidos primero significa que los intereses de los Estados Unidos pueden significar el detrimento de otros. También hay que preguntarse cómo un país puede ser un líder si, cada vez más, nadie lo sigue. Los aliados le piden a Estados Unidos permanecer en los tratados que están funcionando para lograr el bien del mundo. Sin embargo, los Estados Unidos dicen “no” y ceden su influencia y liderazgo. Y los demás países salen adelante sin nosotros.

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El mundo se dirige hacia una nueva etapa donde el poder y la grandeza se evalúan de diferente manera. Los Estados Unidos deben hacer un balance de su condición de actor internacional y de su papel en la comunidad de países. En los últimos años, EE.UU. se ha convertido en un aguafiestas, que bloquea las iniciativas internacionales y multilaterales para hacer frente a las amenazas mundiales. Ahora, Estados Unidos es el país que abandona los tratados destinados a hacerles frente a los riesgos mundiales, desplegando un liderazgo que no aborda de manera adecuada los problemas de salud pública o la desigualdad racial, incapaz de encarar los problemas de inmigración, e ignorando completamente el cambio climático.

Si el mundo sigue avanzando sin los Estados Unidos, desconfiando del criterio del liderazgo estadounidense, los Estados Unidos seguirán perdiendo su influencia internacional en muchos temas importantes. EE.UU. debería reevaluar su papel en el mundo porque se convertirá en un líder todavía menor y en una “gran potencia” cuestionable.

La embajadora Bonnie Jenkins es el fundador y director ejecutivo de Mujeres de color que avanzan la paz, la seguridad y la transformación de conflictos y es un miembro no residente de la Institución Brookings.

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