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El Cambio Climático

Nuestra infraestructura no está construida para hacerle frente al cambio climático

by Terrell J. Starr
August 30, 2021

En Detroit y en la ciudad de New York, las inundaciones revelan que la crisis climática afecta de manera desproporcionada a las comunidades negras y morenas.

Elizabeth Yeampierre sabía que el subterráneo de la ciudad de Nueva York se iba a inundar.

Varias semanas antes de que la tormenta tropical Elsa azotara la costa este e inundara calles, sótanos y carreteras en la ciudad, Yeampierre dijo que había advertido a aquellos que abogan por los sistemas de transporte que el subterráneo de la ciudad no podría resistir un fenómeno meteorológico extremo. La ciudad de Nueva York, un conjunto de islas rodeadas de agua, es susceptible de sufrir inundaciones costeras debido a la subida del nivel del mar. Su vulnerabilidad se agrava aún más por las tormentas tropicales, cada vez más frecuentes a causa del cambio climático.

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En julio, los temores de Yeampierre se hicieron realidad después de Elsa. Partes de Nueva York fueron duramente azotadas por fuertes lluvias que inundaron las calles y los trenes. El sistema de trenes subterráneos de la ciudad se construyó hace más de un siglo, y nunca fue diseñado para aguantar los torrentes de agua que fluyeron en sus túneles en julio. Naturalmente, las críticas fueron dirigidas a la infraestructura en deterioro de la ciudad, pero Yeampierre señaló que esto es solamente parte del problema. Mientras continúe el calentamiento global por las emisiones, veremos este tipo de lluvias más frecuentemente. Las personas más vulnerables a todo esto son las marginadas, particularmente los negros y morenos.

“Nuestra gente viene luchando contra el desempleo, por los servicios sociales, la educación la sanidad, la inmigración, la policía, todos estos problemas diferentes. De repente, llega el cambio climático”, dijo. “El cambio climático es un problema multidimensional que va a exacerbar todos los otros ‘-ismos’”.

Al acercarse la tormenta tropical Isaías a la ciudad de Nueva York, el 4 de agosto, 2020, se colocan barreras contra las inundaciones en una calle;

Al acercarse la tormenta tropical Isaías a la ciudad de Nueva York, el 4 de agosto, 2020, se colocan barreras contra las inundaciones en una calle;

Getty

Los activistas y aquellos que abogan por la infraestructura que hablaron con Outrider señalaron que las comunidades negras y morenas postergadas podrían tener dificultad para reemplazar lo que perdieron en la inundación. Detroit, la ciudad más grande del país con mayoría negra, también sufrió fuertes lluvias durante varios días y a consecuencia, muchas familias perdieron sus lavarropas, secarropas y calderas, ítems de costo elevado, que va de las centenas hasta los millares de dólares.

“Nuestra casa se inundó dos veces entre junio y julio”, dijo Sarah Hayosh, la directora de Uso de la Tierra y Sostenibilidad para Detroit Ciudad del Futuro, un centro de análisis sin fines de lucro que se centra en el desarrollo sostenible en la ciudad. “Pues así, lo he vivido en carne propia, del mismo modo que muchos de mis vecinos. Es cansador, es agotador para muchos. Tomó tres semanas conseguir un nuevo calentador de agua y una caldera, pero pudimos enfrentar ese gasto. Pero no todos están en esta situación. Sé que hay muchos que todavía no han tenido la capacidad de limpiar sus sótanos y arreglar todo. Así, esto está afectando la salud de los habitantes de Detroit. Está afectando la salud mental, la salud física y causando una gran tensión y estrés en nuestra comunidad”.

Junio fue particularmente difícil para Detroit. En cinco horas, la ciudad recibió seis pulgadas de lluvia. Según Grist, la media es tres pulgadas para el mes de junio. Alrededor de 1.000 automóviles fueron abandonados en las calles, y se produjeron grandes cortes de energía eléctrica. La última inundación de 500 años que sufrió Detroit fue en 2014, causando 1.800 millones de dólares en daños materiales.  Los resultados preliminares de un estudio de la Universidad de Michigan y de la Universidad Estatal de Wayne revelaron que las inundaciones relacionadas con el cambio climático afectan de manera desproporcionada a los residentes negros de Detroit. Gary Brown, director del Departamento de Agua y Alcantarillado de Detroit dijo que las inundaciones eran un resultado directo del calentamiento global y que no eran un problema de mantenimiento.

"En todo el país estamos viendo que la infraestructura no puede satisfacer las necesidades del cambio climático en 2021”, señaló Brown. “Esto es real. Es la confluencia de la falta de inversión y el cambio climático”.

Jonathan Overpeck, Decano de la Facultad del Ambiente y la Sostenibilidad en la Universidad de Michigan, declaró a la filial local de NPR que Detroit, “la ciudad de los motores”, enfrenta varios problemas.

Para comenzar, la región de los Grandes Lagos ha visto un aumento de 40 por ciento en la precipitación intensa, declaró Overpeck a la estación WDET 101.9 FM. La inundación de 2014 fue significativa, señaló, pero otras inundaciones en el medio oeste ha perturbado el calendario de plantación de los agricultores y ha destruido enormes diques en partes del estado, lo que ha causado graves problemas en otras vías navegables. Aún más grave, la ciudad no se ha construido para soportar estos fenómenos climáticos.  

“Aquí están ocurriendo dos cosas: una ciertamente es el cambio climático, que está empeorando el problema”, dijo Overpeck. “Y la segunda es que nuestra infraestructura no fue diseñada para el cambio climático ni para la escala de los extremos climáticos que tenemos hoy. Así que debemos hacer dos cosas: tenemos que trabajar arduamente para detener el cambio climático, o de lo contrario los fenómenos serán cada vez peores. Las lluvias, las inundaciones, serán cada vez mayores”.

 

En la década de 1950, Detroit tenía una población máxima de 1,8 millones de habitantes. Los residentes blancos empezaron a mudarse a las zonas periféricas en gran número alrededor del año 1947, en respuesta a la demanda de los negros por igualdad y a la lucha contra el racismo en la ciudad. Los disturbios raciales de 1967 aceleraron esta huida de los blancos, dejando a los residentes negros restantes con una infraestructura que se había construido en 1836. Lo que también hace que las probabilidades de inundación en Detroit sean mayores es su sistema de alcantarillado combinado, que combina las aguas residuales y pluviales y las envía en una corriente a una planta de tratamiento de aguas residuales.

Planet Detroit tiene una explicación completa de cómo el cambio climático, el racismo regional y la infraestructura en deterioro están creando las condiciones que la ciudad confronta:

En época seca, la planta tiene capacidad más que suficiente para capturar y tratar las aguas residuales de la región. Pero durante los fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias torrenciales de finales de junio, el rápido aumento de las aguas pluviales en el alcantarillado combinado de Detroit, puede desbordar la infraestructura local y regional, provocando cuellos de botella críticos que luego inundan las calles de la ciudad, los sótanos de los residentes y crean desbordamientos, conocidos como desbordamientos del alcantarillado combinado (CSO por su nombre en inglés) en los ríos Detroit y Rouge.

Luego de la aprobación de la Ley de Aguas Limpias en 1972, la EPA federal (Agencia de Protección del Ambiente) empezó a tomar medidas para eliminar los CSO como mecanismo para limpiar las vías fluviales del país. En 1977, el gobierno federal demandó a la ciudad de Detroit por no cumplir con la ley. El pleito duró casi cuatro décadas, y durante más de 30 años, el Departamento de Agua y Alcantarillado de Detroit (DWSD) funcionó bajo la supervisión del juez John Freikens, que tenía en sus manos el poder de resolver cualquier desacuerdo sobre las tarifas entre la ciudad y las cada vez más grandes comunidades suburbanas vinculadas a la infraestructura que era propiedad de la ciudad. Feikens tuvo una relación conflictiva con el veterano alcalde Coleman Young y estuvo a punto de ser destituido en 1985 por expresar sus dudas sobre la capacidad de los negros para “dirigir los gobiernos municipales”.

 

Khadija Khokhar, de 18 años, de Detroit, Michigan, se dirige a los miles de jóvenes que protestan en la manifestación de la Huelga Climática frente al Capitolio de Estados Unidos el 20 de septiembre de 2019 en Washington, DC;

Khadija Khokhar, de 18 años, de Detroit, Michigan, se dirige a los miles de jóvenes que protestan en la manifestación de la Huelga Climática frente al Capitolio de Estados Unidos el 20 de septiembre de 2019 en Washington, DC;

Getty

Los activistas esperan que el Proyecto de ley de infraestructura de 1 billón de dólares del presidente Joe Biden, que acaba de ser aprobado por el Senado de los Estados Unidos y se enviará a la Cámara de Representantes para su aprobación final, tenga un componente de justicia social que aborde el tipo de racismo que enfrentaron los líderes negros de áreas urbanas como Young.

Chalandra Jones, que trabaja con Hayosh en Detroit Ciudad del Futuro como la coordinadora de uso de suelos y sostenibilidad, señaló que si no se abordan los problemas de desigualdad económica, ella anticipa que la gentrificación climática llevará a los residentes al límite.

“Como la gente está abandonando lugares como California y Florida debido a los efectos del cambio climático, van a mudarse aquí. Y si la ciudad decide invertir en infraestructura una vez que esa gente de fuera se traslade aquí, creo que eso podría fácilmente provocar resentimiento que ha estado latente bajo la superficie, en aquellos residentes que sienten que no se han hecho las inversiones en sus comunidades”, señaló Jones.

Jones, Hayosh y Yeampierre concuerdan en que se necesita una inversión económica masiva y una agresiva respuesta al cambio climático para ayudar a prevenir el tipo de inundaciones que han sufrido sus respectivas ciudades. El ex presidente Donal Trump no ayudó para nada al retirarse del Acuerdo de París, que hace un llamamiento para que más de 200 Estados signatarios reduzcan sus emisiones de gases del efecto invernadero, con la esperanza de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados; el gobierno del presidente Biden se reincorporó en febrero. En la ciudad de New York City, el alcalde saliente Bill de Blasio esbozó un ambicioso plan climático que su sucesor tendrá que llevar a cabo, si bien Eric Adams, al candidato demócrata y probable ganador de las elecciones en noviembre, has no ha hecho de este problema una de las prioridades de su campaña. En Detroit, el alcalde Mike Duggan, que se espera que gane un tercer mandato este otoño,  no se ha considerado particularmente activo en la lucha contra el cambio climático. 

Pero Yeampierre, la activista climática de Nueva York, no espera que los funcionarios electos se pongan las pilas. Por cierto que ella y sus compañeros están presionando a los gobiernos para que tomen medidas, pero el trabajo más importante es condicionar a la comunidad a que las marchas y las protestas por la inacción ante el cambio climático son tan importantes como levantarse ante los policías que matan impunemente a negros inocentes.

“La gente toma conciencia justo después de un fenómeno y luego pasa a otra cosa hasta que se normaliza”, dijo. “Así que cuando hubo un tornado en Brooklyn pudimos organizarnos, porque conectamos el hecho que se produjera un tornado al cambio climático. Cuando hubo un tercer tornado, la gente pasó a otra cosa. Se había convertido en algo normal. Ahora mismo vivimos un momento en el que hay fenómenos meteorológicos extremos en todo Estados Unidos. Ya nadie habla del huracán Katrina”.  

Terrell Jermaine Starr es un reportero senior en The Root, donde escribe sobre la política estadounidense y entrevista a funcionarios electos. Además, es el fundador de Diplomáticos negros, un podcast semanal sobre asuntos externos que aborda historias desde una perspectiva negra. Su cuenta de Twitter es @russian_starr

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