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Las armas nucleares

Los veteranos de la guerra de Afganistán quieren terminar con la política exterior que recurre primero a la guerra

by Terrell J. Starr
September 15, 2021

La guerra fallida en Afganistán es el subproducto de una política exterior basada en el colonialismo y en el mito del carácter excepcional de los Estados Unidos.

Brittany Ramos DeBarros y Pam Campos-Palma, ambas veteranas de la guerra de Afganistán, saben lo obvio. El retiro de las tropas ha sido un desastre, y los afganos que han dependido del apoyo de los Estados Unidos, incluidos aquellos que apoyaron a las tropas estadounidense y al ahora colapsado gobierno respaldado por el Occidente en Kabul, se siente abandonados.

Trece miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos fueron asesinados en un bombardeo suicida fuera del aeropuerto de Kabul a finales de agosto, y el talibán cometió espantosos asesinatos mientras EE.UU. completaba su retirada de Afganistán.

group of men seated outside

Parientes de Abdul Raouf, que fue asesinado en el mortal ataque con bomba a la entrada del aeropuerto de Kabul, lloran durante su funeral en la Colina de los Mártires en las afueras de Kabul, Afganistán, el viernes 27 de agosto, 2021. Abdul Raouf había recibido una visa para ingresar en los Estados Unidos esa semana y estaba listo para salir de Afganistán con su esposa y sus hijas de 2 y 4 años.

MARCUS YAM / LOS ANGELES TIMES via Getty Images

“Son las décadas de operaciones de la CIA, de intromisión y de guerras ejecutadas por terceros lo que nos han llevado a este momento”, sostuvo DeBarros, que ha lanzado su candidatura al Congreso de los Estados Unidos por el distrito 11 de Nueva York, con una plataforma antibélica.  “Para mí, esto significa que necesitamos un verdadero cambio en la manera en que se toman las decisiones y en la autoridad que cada individuo tiene. Lo que significa que tenemos que quitar al dinero de la política, en general, pero en particular, en lo que se trata a las decisiones militares y de defensa”.

Las dos mujeres están de acuerdo que ha llegado la hora de retirarse y sabían que sería una transición complicada. Pero señalan que el desastroso retiro fue una prueba más de la imprudencia de las intervenciones estadounidenses y de que la única manera de corregir esta situación es elegir políticos que se desvinculen del marco colonial en cuanto a las relaciones exteriores y del mito del carácter excepcional de los EE. UU. Y solo podremos hacerlo si educamos y organizamos a la población estadounidense alrededor del concepto de que el expansionismo militar ha sido un fracaso, tal y como lo estamos viendo en Afganistán.

La función de Campos-Palma en el Partido de las Familias Trabajadoras como directora de paz y seguridad es ayudar a los candidatos como DeBarros, que han lanzado sus candidaturas, a crear un mensaje que involucre a los votantes en torno al despilfarro y al daño que supone un enfoque de la política exterior centrado en la guerra. Su gran queja con los medios de comunicación y las élites de Washington, por ejemplo, es que muchos de ellos hablan como si la gente de clase trabajadora solo estuviera preocupada por los asuntos domésticos y que estos votantes son incapaces de comprender los complejos problemas culturales y políticos que ocurren en todo el mundo.

“Se ha perpetuado el mito de que la clase trabajadora de los Estados Unidos simplemente no se preocupa por estos temas”, dijo Campos-Palma, que se desempeñó como oficial de inteligencia para la fuerza aérea durante su intervención en Afganistán. “El establishment ha hecho de la política externa algo tan sofisticado y elitista que la gente se siente marginada. Cuando hablo con la gente en el sur, cuando hablo con la gente en las áreas más desfavorecidas, me dicen, ‘¿Qué demonios está pasando?’ Sí que les interesa. Solo tienen que sentirse comprometidos. Se trata de cómo nos comprometemos, cómo se facilita nuestra participación, cómo educamos políticamente a nuestras masas, a nuestros miembros y votantes, para que puedan tomar decisiones informadas y así entender lo que pasa en Haití, en Colombia, en Afganistán, en Cuba. Lo que pasa en el mundo me impacta. Si somos miembros con derecho a voto en el país más poderoso y rico del mundo, más vale que creas que todos tenemos mucho en juego”.

soldiers on patrol

En Kabul, Afganistán el domingo, 29 de agosto, 2021, combatientes talibanes controlan el perímetro externo del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, cerca de la sección controlada por fuerzas estadounidenses.

MARCUS YAM / LOS ANGELES TIMES via Getty Images

A pesar de las imágenes de afganos que caían de los aviones que despegaban y de las muertes de los miembros de las fuerzas armadas y civiles estadounidenses, la cobertura de las agencias noticieras está poniendo de manifiesto que el poder de los Estados Unidos es limitado. Los billones de dólares que se gastaron en la ocupación del país, solo para que éste se desplome en cuestión de semanas, nos dice que los legisladores no han aprendido las lecciones del pasado, como cuando el ejército soviético se vio forzado a retirarse de Afganistán en la década de los 1980 y la vergonzosa derrota de las fuerzas estadounidenses por parte de los norvietnamitas en la década de 1970.

Parte de la nueva visión de la política exterior de los Estados Unidos, señalaron Campos-Palma y DeBarros, consiste en desinvertir en las fuerzas militares y reasignar esos fondos al Departamento de Estado y centrarse en la sociedad civil y los derechos de la mujer, ya que se espera que este último sufra graves retrocesos. El Departamento de Defensa, por ejemplo, recibió un leve aumento para el año fiscal 2021, mientras que los presupuestos del Departamento de Estado y de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, sufrieron recortes del 20 por ciento.

Desde el 2001, se han gastado más $6,4 billones de dólares en guerras post 11/9.

“Es muy frustrante que los derechos humanos sean siempre el último orejón del tarro en la seguridad nacional, cuando en realidad es nuestra mejor solución”, manifestó Campos-Palma.  

Como candidato a un cargo político, DeBarros está usando su estatus como veterana de la guerra de Afganistán y su experiencia en seguridad nacional para que se entienda claramente la razón por la cual los Estados Unidos pueden recortar el presupuesto militar. Si gana su elección, tiene previsto unirse al Caucus de reducción del gasto de defensa, en el que más de 20 congresistas progresistas están elaborando una estrategia para lograr un modesto recorte del 10 por ciento en el gasto militar.

military man at podium

El Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin III y el General de Ejército Mark Milley (izq.), Jefe del Estado Mayor Conjunto, llevan a cabo una conferencia de prensa sobre el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán en el Pentágono en Washington, DC el 1 de septiembre, 2021. La vuelta de la victoria de los talibanes, que celebran el retiro final de las tropas de los EE.UU., se produce después de la sorprendente toma de poder por parte del grupo que se completó en dos semanas, lo que puso fin a una insurgencia de 20 años.

SAUL LOEB/AFP via Getty Images

“Muchos no se dan cuenta que más de la mitad del presupuesto militar va a parar a las corporaciones”, dijo DeBarros. “Y por otro lado, entre 30.000 a 40.000 de nuestras tropas reciben cupones de alimentos, pero todo esto se vende como una manera para beneficiar a las tropas”.

Para revertir la política que podría arrastrar a los Estados Unidos a otra guerra interminable que le costaría al país billones de dólares y miles de vidas estadounidenses, es necesario concentrarse en la necesidad de explicarles a los votantes qué es exactamente la política exterior y para qué sirve. Con demasiada frecuencia, esta definición la han acuñado hombres blancos, graduados de Yale que no tienen mucho que ver con las personas cuyas vidas sufren el impacto de sus decisiones. Para evitar que vuelvan a repetirse las desastrosas decisiones relacionadas con la política exterior, es necesario reemplazar a los que toman esas decisiones, sostienen DeBarros y Campos-Palma.

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A lo largo de los años, los candidatos progresistas han ganado con plataformas antibélicas y de reducción de presupuestos [militares]. En 2020, el congresista Jamaal Bowman (demócrata de Nueva York) derrotó al presidente en ejercicio de Relaciones exteriores de la Cámara de Representantes, Eliot Engel, y Cori Bush, (demócrata de Missouri) ganó contra un candidato que, junto con su padre, había ocupado el escaño durante décadas. Bush hizo noticia porque presionó al gobierno de Joe Biden a extender el moratorio de desalojo hasta que la Corte Suprema revirtió la decisión.  

Los dos congresistas están en el Caucus de reducción del gasto de defensa.  

Es importante señalar que Bush y Bowman respaldan decisivamente el movimiento para reducir los presupuestos de la policía, un movimiento que Campos-Palma sostiene se encuadra en el mismo marco para reformular la idea de seguridad para el público estadounidense. Esto incluye disminuir el arsenal nuclear y recortar las asignaciones del Pentágono y las fuerzas policiales locales para apoyar las iniciativas que combaten el cambio climático. Si este retiro de Afganistán nos ha enseñado algo, señala, es que no podemos seguir confiando en el mito de que el ejército, solo, podrá proteger a los Estados Unidos y sus aliados.

“La violencia engendra violencia”, señala. “La violencia nunca será una herramienta para lograr la paz. Nunca. Creo que en los Estados Unidos estamos en un momento de ajuste de cuentas, donde nos cuestionamos todo sobre nosotros mismos. ¿Quién queremos ser en el mundo? Es devastador, porque yo di mi juventud, y me siento tan apenada por el pueblo de Afganistán que tenía una cierta percepción de nosotros. Si Estados Unidos va a mantener una superioridad moral, debemos hacerlo con acciones, y no solamente de palabra. Esta guerra no ocurrió por si sola. No podemos convertir a los afganos y a los negros y morenos de todo el mundo en los chivos expiatorios cuando tenemos el poder supremo y el dinero para no ser tan descuidados y devastadores como lo somos”.

Terrell Jermaine Starr es un reportero senior en The Root, donde escribe sobre la política estadounidense y entrevista a una variedad de oficiales electos. Es además el fundador de Black Diplomats, un podcast semanal sobre asuntos exteriores que narra historias desde la perspectiva negra. Su cuenta de Twitter es @russian_starr

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