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Outrider cree que los desafíos globales que enfrentamos juntos deben resolverse trabajando juntos.

Entre las mayores amenazas para el futuro de la humanidad se encuentran las armas nucleares y el cambio climático global. Outrider hace la audaz afirmación de que ambas amenazas pueden superarse, y no solo por los hacedores políticos, sino también por las personas con las herramientas adecuadas e inspiración.

Las armas nucleares

La amenaza de usar violencia para mantener la paz es un problema

by Terrell J. Starr

El arsenal de armas nucleares de los Estados Unidos y las fuerzas de seguridad locales tienen varios temas preocupantes en común: son muy grandes, muy caros y son inapropiados para mantener seguros a los estadounidenses.

El asesinato de George Floyd y otros afroamericanos ha obligado a los estadounidenses a reexaminar nuestra relación con la policía, y se han hecho llamamientos para reducir los fondos que reciben las agencias de orden público y destinar el dinero a áreas que hacen un mejor trabajo de prevención del crimen. Activistas, periodistas y académicos han escrito extensamente de cómo sería el mundo sin la policía y cómo esto podría ayudar a mantener a los policías incompetentes fuera de las comunidades donde muy frecuentemente matan a los afroamericanos impunemente.

protestor holds "defund the police" sign

Manifestantes durante Unite NY 2020, Bringing all of New York Together se reúnen y marchan por Black Lives Matter. Los manifestantes salieron a las calles de Estados Unidos y de todo el mundo tras el asesinato de George Floyd a manos del oficial de policía Derek Chauvin.

Ira L. Black/Corbis via Getty Images

Así como los activistas nos están empujando a imaginar un mundo en el que la policía se tornará obsoleta, todos nosotros en la comunidad de asuntos exteriores deberíamos amplificar la conversación sobre la abolición de las armas nucleares. Actualmente, hay más de 14,000 armas nucleares en el mundo, más del 90 por ciento de ellas en manos de Estados Unidos o Rusia. Ya en la década de 1980 había más de 70,000 ojivas en el mundo, la mayoría divididas entre Washington y Moscú. Más allá del ataque nuclear de Estados Unidos contra Japón en 1945, ninguna de las potencias nucleares del mundo ha utilizado sus armas durante una guerra, afortunadamente. Aun el uso de una fracción de ellas provocaría millones de muertes a corto plazo y catástrofes ambientales que a largo plazo eliminarían completamente a la humanidad.

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Más allá del costo humano, mantener estas armas que esperamos no usar nunca es extremadamente costoso. Solo en 2019, las nueve potencias nucleares del mundo gastaron 72.900 millones de dólares en el mantenimiento y la construcción de sus arsenales.  Los Estados Unidos llevan la delantera con 35,4 mil millones de dólares en gastos. Estos fondos podrían invertirse en programas de trabajo para los jóvenes, en la construcción de hospitales rurales, centros para el tratamiento de enfermedades mentales, y para ayudar a aquellos que no tienen acceso a la atención médica. Antes de que el ex presidente Barack Obama dejara la Casa Blanda,  aprobó $1 billón para la modernización de armas nucleares de los Estados Unidos. Tenga en cuenta que las madres negras mueren desproporcionadamente al dar a luz, a una tasa tres veces mayor que las madres blancas, debido al racismo y a la falta de atención médica. En 2018, casi  30 millones de estadounidenses no tenían seguro médico, un incremento de  500.000 personas con respecto al año anterior. Y más de 100.000 han muerto a causa de COVID-19, siendo los estadounidenses negros los que sufren las tasas más altas debido a condiciones preexistentes derivadas del racismo y la desigualdad institucional que han existido desde hace siglos.

missile launch

Un lanzamiento de prueba de un misil Minuteman desarmado desde la base aérea de Vandenberg. Estados Unidos tiene 400 misiles balísticos intercontinentales Minuteman (ICBM) en silos en todo el medio oeste de los Estados Unidos. Hay planes para reemplazar estos ICBM a un costo de 85 mil millones de dólares o más.

U.S. Air Force

El arsenal nuclear de los Estados Unidos no necesita modernizarse. Sin embargo, lo que sí debe modernizarse es el compromiso del país con sus ciudadanos. 

El arsenal nuclear de los Estados Unidos no necesita modernizarse. Sin embargo, lo que sí debe modernizarse es el compromiso del país con sus ciudadanos. Para empezar, la filosofía de armas nucleares de los Estados Unidos se basa en la disuasión, la idea de que tener un arsenal robusto convencerá al Kremlin u otra potencia nuclear que lo piense dos veces antes de atacarnos. La mayoría de los partidarios de las armas nucleares argumentan que reducir el arsenal de los Estados Unidos, que consiste en unas 5.800 ojivas, nos hace vulnerables a un Kremlin envalentonado que viola los tratados e invade a nuestros aliados y que ha señalado que piensa expandir su arsenal más allá de las 6.300 ojivas que posee actualmente. Las cifras tampoco tienen sentido porque no se necesitan tantas armas para destruir el mundo o aniquilar al adversario.

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Un estudio que se publicó en 2019 en Science Advance señala que una guerra nuclear entre Paquistán e India, que entre los dos cuentan con menos de 300 ojivas, podría destruir el mundo. Además de los millones de personas que morirían en la explosión nuclear, no podemos olvidar lo que ocurre después de la explosión inicial. Los autores calculan que “la luz solar en la superficie disminuirá entre 20 y 35% enfriando así la superficie de la Tierra 2° a 5°C y reduciendo las precipitaciones entre 15 y 30%, con mayores impactos regionales”. Esto resultaría en hambrunas en todo el mundo y tomaría hasta 10 años para que el clima mundial vuelva a la normalidad. Todo esto sería el resultado de una guerra regional de menos de 300 ojivas nucleares. Imagine cuál sería el impacto si los Estados Unidos y Rusia usaran todas sus ojivas.

dystopian image

El principal problema de la filosofía de defensa nuclear es que está predicada en el imperialismo y la dominación mundial, que se alimenta de la violencia. Para que Estados Unidos sea una potencia mundial, tiene que ser una potencia nuclear, una potencia cuyo activo número uno es la violencia en lugar de la diplomacia, según el consenso general. Hay que aclarar que el presidente Obama (y el presidente Reagan hacia el final de su presidencia) imaginó un mundo en el que las armas nucleares no existirían. Pero Putin, a diferencia de Mikhail Gorbechev con Ronald Reagan en la década de los 80, no estaba dispuesto a colaborar con Washington.

Pero la realidad es que los Estados Unidos no necesitan que Rusia haga lo que es correcto, que es reducir su arsenal nuclear. El ex secretario de defensa, William Perry, ha hecho un llamado para la eliminación de los sistemas nucleares terrestres. James Mattis, también un ex secretario de defensa, también ha cuestionado su utilidad. Hace varios años, argumenté en Foxtrot Alpha que el sistema de misiles balísticos instalados en submarinos es más que suficiente para compensar por los Minuteman III terrestres.  Esto no sería una abolición completa de las armas nucleares, pero sería un cambio importante en nuestra dependencia del poder nuclear como una opción para la defensa. Del mismo modo que el movimiento para recortar los fondos que recibe la policía no le será el fin de una fuerza policial que hace más daño que el bien, la disminución del arsenal nuclear de los Estados Unidos liberaría dinero para que Washington los asignara a problemas de salud más apremiantes y urgentes; asuntos que sí contribuirán a la seguridad de los estadounidenses. Hasta ahora, más de 100.000 estadounidenses han muerto a causa de COVID-19. Ninguno ha muerto por un ataque nuclear.

woman holds a megaphone

Cindy Kamtchoum, una líder del grupo Warriors in the Garden se dirige a la multitud reunida en la zona de acampada de Ocupar el Ayuntamiento. Esto fue parte de la iniciativa que tuvo a los manifestantes acampando durante días antes de que el Consejo de la Ciudad de Nueva York aprobara el presupuesto de la Policía de Nueva York.

Ira L. Black/Corbis via Getty Images

Mariama Kaba, abolicionista de prisiones, escribió una columna en el New York Times en la que señalaba que Estados Unidos debería adoptar medidas para que la policía se tornara obsoleta, teniendo en cuenta, por supuesto, que la sociedad está tomando medidas correctivas para garantizar que se invierta en programas sociales para que la delincuencia solo ocurra raramente. Lo mismo sucede con las armas nucleares. Si Estados Unidos lidera el camino para despojarse del imperialismo, el resto del mundo seguirá nuestro ejemplo y reconsiderará cuál es la mejor manera de invertir en sus sociedades en lugar de tratar de colonizar a sus vecinos.

man with no bomb painted on his hands

En Mumbai, el 6 de agosto de 2019, un estudiante posa mostrando la cara y las manos pintadas con lemas por la paz durante una manifestación para recordar el Día de Hiroshima. El 6 de agosto, día en que se recordaba el 74 aniversario del primer ataque nuclear del mundo, el alcalde de Hiroshima instó a Japón a firmar un tratado nuclear histórico de la ONU que prohíbe las armas nucleares.

PUNIT PARANJPE/AFP via Getty Images

El problema con las conversaciones respecto a la seguridad es la suposición de que la amenaza de usar violencia preserva la seguridad. Esto simplemente no es verdad. En lugar de invertir más fondos en las fuerzas policiales, los activistas nos están lanzando el desafío de invertir en las comunidades afroamericanas y latinas que son víctimas de políticas públicas racistas que generan crimen. Las armas nucleares no son diferentes. Las armas nucleares no tienen que ver con la seguridad. Tienen que ver con las bravuconadas y el ego que ignoran el hecho de que cualquier guerra nuclear no producirá un ganador. En lugar de ello, producirá un mundo en el que ninguno de nosotros podremos vivir. Esto no es invertir en la seguridad. Es una inversión diabólica en nuestra propia muerte.

 

Mientras tanto, mientras la policía continúa haciendo uso de perfiles raciales y matando a los afroamericanos de manera desproporcionada, este segmento de la población sufre de desempleo masivo y padece enfermedades de COVID-19. Una reducción de los fondos destinados a la policía liberaría dinero para corregir algunas de estas desigualdades laborales y de salud. Un impulso aún mayor a esos esfuerzos sería la reducción de las asignaciones dirigidas al arsenal nuclear de los Estados Unidos. Nuestra mayor amenaza nunca ha sido que Moscú o Pyongyang disparen un misil balístico intercontinental a la ciudad de Nueva York. Ha sido la falta de fondos que resulta en un sistema de salud que está mal equipado para lidiar con una pandemia y nuestras necesidades diarias de atención médica.

 

Las fuerzas del orden público de Estados Unidos están fuera de control y también lo está nuestra obsesión con mantener una postura nuclear que drena fondos de otros servicios vitales. Podemos salvar la vida de estadounidenses sin amenazar la destrucción de la tierra. Las amenazas de violencia para mantener la paz deberían cuestionarse siempre.

 

Terrell Jermaine Starr es reportero principal de The Root, donde escribe sobre la política de los Estados Unidos y entrevista a funcionarios electros y a miembros de alto rango del Partido Demócrata. También, es fundador de Black Diplomats, un podcast semanal de asuntos exteriores que narra las historias desde la perspectiva afroamericana. Su nombre en Twitter es @Russian_Starr.

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